Badminton: todo sobre el servicio corto y los secretos del saque

Consejos y trucos Nicolas Reale Publicado el 08/09/2026

En el bádminton, el servicio no permite anotar un punto directo como en el tenis. Sin embargo, constituye el primer movimiento táctico del punto. A menudo considerado por error como un simple gesto de puesta en juego, es en realidad un arma temible para privar al rival de la iniciativa y obligarlo a levantar el volante desde el primer golpe. Entre estrictas restricciones reglamentarias y elecciones tácticas precisas, el dominio del saque distingue a los jugadores aficionados de los competidores experimentados.

El marco reglamentario: altura y prohibición de excesos

Los organismos internacionales han endurecido considerablemente las reglas del saque para garantizar la equidad y el espectáculo.

  • El límite de 1,15 metros: En el momento del impacto, la raqueta debe golpear el volante a una altura claramente definida por debajo de la cintura, medida con un medidor fijo en los torneos principales. Esta regla impide cualquier servicio rematado o demasiado picado de arriba a abajo.

  • La prohibición de los "spin serves": Ante las técnicas de rodamiento con los dedos que hacían girar el volante al extremo para volverlo impredecible, la BWF ha prohibido estos efectos.

El servicio corto: la norma absoluta en dobles

En las modalidades de dobles, el servicio corto y tenso rozando la red se ha convertido en la única opción viable en el alto nivel.

  • Neutralizar el ataque: Al enviar el volante justo detrás de la línea de servicio contraria, el sacador impide que su oponente ejecute una dejada ofensiva o un remate fulminante.

  • Ganar la red: El sacador y su compañero se posicionan de inmediato en pinza para interceptar cualquier devolución demasiado alta, transformando el saque en una fase de ataque instantáneo.

El servicio largo: el arma sorpresa en individuales

En individuales, la distribución espacial cambia las reglas del juego y devuelve todo su protagonismo al servicio alto y profundo.

  • Hacer retroceder al rival: Con el objetivo puesto muy cerca de la línea de fondo, este servicio obliga al restador a recular precipitadamente, abriendo grandes espacios en la zona delantera para el siguiente golpe.

  • El juego del despiste: El arte de un buen sacador reside en la disimulación. Al adoptar exactamente la misma postura inicial tanto para un servicio corto como para uno largo, el jugador siembra la duda en su oponente y rompe su lectura de la trayectoria.

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