Squash: La mente, tu mejor baza para ganar

Consejos y trucos Nicolas Reale Publicado el 20/05/2026

En el squash, el posicionamiento y la técnica son esenciales, pero a menudo es la mente la que decide los partidos reñidos. Te explicamos cómo fortalecer tu juego para no volver a sufrir la presión.

Borra el error inmediatamente

Un error en un golpe fácil suele desencadenar una espiral de frustración. Aplica una regla sencilla: concédete dos segundos para analizar tu fallo y olvídalo al instante. Tu concentración debe estar enfocada al 100% en el próximo saque. Lo pasado, pasado está; solo cuenta la bola que viene.

Crea tus propios tiempos muertos

El squash no permite pausas oficiales, pero puedes crear tus propias burbujas de recuperación. Antes de cada saque, tómate un momento para comprobar tu empuñadura y respirar profundamente. Este ritual, por corto que sea, estabiliza tu ritmo cardíaco y te permite recuperar la calma antes de disputar el siguiente punto.

Utiliza el farol táctico

El squash es una batalla de anticipación. Para desgastar mentalmente a tu rival, mantén una preparación de raqueta neutra para varios golpes. Al transformar un drive potente en una dejada en el último segundo, provocas la duda. Esta incertidumbre es la que acaba desestabilizando a los jugadores más nerviosos.

Gestiona el cansancio con inteligencia

Cuando el físico decae, la mente suele seguirle. No intentes terminar el punto a base de fuerza. Opta por bolas altas y lentas para ganar unos segundos de respiro y obligar al rival a esperar. Ganar un punto por paciencia táctica cuando estás sin aliento es fundamental.

En resumen: ¡sée astuto y aguanta para no ser el primero en romperte!

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