El revés a una mano ha sido considerado durante mucho tiempo el gesto más elegante del tenis. Llevado a la cima por leyendas como Federer, Tsitsipas o Wawrinka, parece sin embargo desvanecerse poco a poco ante la eficacia del revés a dos manos.
La búsqueda de la máxima estabilidad
El tenis moderno se caracteriza por un aumento constante de la velocidad de la pelota. Ante golpes cada vez más pesados, el revés a dos manos ofrece una estabilidad superior. La mano no dominante actúa como guía y apoyo, permitiendo contrarrestar mejor la potencia adversaria. En un deporte donde la defensa se ha vuelto capital, la solidez de un revés a dos manos es una ventaja que pocos jugadores pueden permitirse ignorar.
El desafío de las bolas altas y del lift
La evolución del juego sobre tierra batida y el uso masivo del lift han dificultado la vida a los adeptos al revés a una mano. Es físicamente agotador y técnicamente complejo golpear una bola situada por encima del hombro con un solo brazo. Jugadores como Rafael Nadal han demostrado que, castigando esa zona, pueden neutralizar incluso los mejores reveses a una mano. A dos manos, la zona de impacto ideal es mucho más amplia, lo que facilita el control de las trayectorias parabólicas.
Velocidad de servicio y resto
Con servicios que superan regularmente los 200 km/h, el tiempo de reacción al resto es mínimo. El revés a dos manos permite un gesto más corto y compacto, ideal para bloquear la bola y apoyarse en la velocidad del adversario. A una mano, la preparación suele ser más larga, lo que expone al jugador a verse desbordado por los saques más potentes del circuito profesional.
Una formación orientada a la eficacia
Hoy en día, la gran mayoría de los centros de formación priorizan el revés a dos manos desde la edad más temprana. Más fácil de aprender para los niños que carecen de fuerza en el antebrazo, garantiza resultados más rápidos en competición. El revés a una mano se ha convertido en una excepción, una elección a menudo estética que requiere una inversión técnica colosal para ser eficaz al alto nivel.
Conclusión
Si bien el revés a una mano probablemente nunca desaparecerá del todo gracias a su versatilidad en el slice y a su belleza plástica, se ha convertido en un arma de nicho. En un tenis cada vez más físico y rápido, la seguridad y la fuerza del revés a dos manos parecen haber ganado definitivamente la partida al clasicismo de antaño.
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